sábado, 16 de febrero de 2008

Violencia y derechos humanos

Los últimos días hemos observado a través de los medios de comunicación una serie de eventos violentos en diferentes puntos del país, que han tenido un común denominador, la intervención de agentes de seguridad pública de diversas corporaciones, que intervienen activamente enfrentado a grupos de ciudadanos.

La violencia es una acción lesiva socialmente, que implica no sólo el enfrentamiento de posiciones antagónicas, sino una falta de mesura en los respetos mutuos. De ese modo, quienes se encargan de la representación del poder del estado, son los agentes de seguridad; por disposición al bien común, sus instrucciones deberían ser perfectamente definidas en casos que hemos visto.

En estos días podría pasar por nuestras mentes la idea de un estado represor, yo no quiero calificarlo, pero desde cierto punto de vista sí lo es. Y es que el problema reside en la forma en que se actúa para sostener el control y garantizar un sano estado de cosas; por ejemplo, los excesos o abusos que en el ejercicio del control, vulneran los derechos fundamentales, al aplicar medidas en extremo superiores a las que se surten en la propia agresión, siendo el factor de repelente más perjudicial.

Ante acciones en ese sentido, los ciudadanos nos encontramos evidentemente en un temor o incertidumbre creciente, pues aparenta que la protección de nuestros derechos fundamentales se pierde ante el número de hechos como este, que día a día se torna más frecuente.

La seguridad de los gobernados es uno de nuestros derechos humanos como lo he comentado, en otras ocasiones; es al mismo tiempo, la violación de primera fila, si se me permite la expresión. Como sabemos, en aras de seguridad pública y hasta el calificativo de seguridad nacional, los cuerpos policíacos se han convertido en conductos de represión social y como tales, generan descontento en la población. Las masas, como grupos de ciudadanos son entidades transitorias que por virtud del cúmulo de personas reunidas, adquieren fuerza para enfrentar los obstáculos que encuentren para hacer valer su reclamo.

Fuerzas encontradas en tiempo, espacio y convicción, provocan indudablemente acontecimientos violentos cuyos resultados nunca podrán ser predecibles y simpre desagradables. Pero debemos recordar que la carga en la observancia de los derechos fundamentales la tiene la entidad estatal que ahí interviene, el resto, como lo he explicado en anteriores entregas, trasciende al ámbito penal, con las consecuencias y responsabilidades que ese derecho impone.
En esa tesitura, la libre manifestación de ideas sumada a factores desencadenantes como la agresión a terceros y la desobediencia social, se ven fortalecidas frente a acciones de limitación o represión, siendo agravadas por armas al alcance de ambos grupos que en la menor provocación derraman el vaso de la tolerancia y el respeto, por lo que resulta inconcuso que actos de esas características permiten serias lesiones a los derechos humanos de los gobernados y la degradación como hemos visto de los gobiernos.

06-05-2006

1 comentario:

Anónimo dijo...

bueh por aki me paso aver tu block =)
me gustoo de verda esta Buena todos los Archivos i lo qe dicn poes
ia me tengo qe ir Se espero qe sigas adelanTe i qe no kmbies
bae coiidate!