sábado, 16 de febrero de 2008

Oaxaca y el derecho a la educación

No es necesario realizar grandes análisis para darse cuenta que este gran país tiene una enorme división sociocultural, el norte y el sur son extremos diferentes. En el norte no se entiende lo que pasa en el sur y viceversa. Los problemas sociales y la forma de afrontarlos es diferente; es extraño, pero en realidad así pasa. Un ejemplo claro es el que hoy sucede en Oaxaca; ¿algo impensable en el norte? Habría que ser muy ignorante para imaginarlo así.
Hay mil excusas para “el caso Oaxaca”, para lo que no lo hay, es para dejar de observar un derecho fundamental. El derecho a la educación es el que ha sido olvidado por las autoridades del estado y la federación en lo que considero una falta de conocimiento de la carga obligatoria que tiene la autoridad, respecto de las garantías individuales, no por parte de sus agentes (maestros), sino en su esencia de institución.
Y es que como todos debemos saber hay cierta educación que es obligatoria, tanto para los educandos, como para los padres en enviarlos y desde luego, el estado para impartirla, pero a estas alturas del conflicto ¿donde quedó el derecho a la educación?
No hablo del reinicio de clases, hablo del derecho como garantía. No he escuchado a alguien decir que el estado está incumpliendo su parte en esa triple obligación de la educación “obligatoria” y es lo que en realidad está ocurriendo, sin que se dimensione la violación a derechos humanos que eso produce desde hace varios meses.
El derecho a la educación es un derecho humano de segunda generación respecto del sujeto beneficiario del derecho, es decir de los menores, pero es de interés general su cumplimiento, ya que mejora la calidad y entorno social. Así que en esas circunstancias, el fenómeno que producirá en los menores este conflicto se puede dar nuevamente en el futuro por repetición. ¿Cuántos niños quieren ser maestros? En mi época, recuerdo, eran muchos. Hoy en Oaxaca, no quisiéramos saberlo.
Sabemos que todas las políticas de estado en materia educativa han sido paliativas, lo único rescatable es haber bajado índices de analfabetismo considerablemente casi al final del siglo pasado; pero los retos realmente no han cambiado, porque los problemas son los mismos, maestros mal pagados y deplorables condiciones para llevar a cabo la educación, caracterizan una constante historia de fracaso en planes educativos. Reformas en esa materia han sido insuficientes, porque se siguen viendo en todos los rincones del país condiciones de educación indignas.La revolución mexicana inició por condiciones indignas en que se encontraban obreros y campesinos en sus trabajos, cuando los derechos laborales y agrarios no existían. Quiero dejar una pregunta en el aire: no debería ser un reclamo social la educación de calidad por parte del estado y estar todos los ciudadanos y los sectores comprometidos en que así fuera. Tal vez eso se requiere, revolucionar –pacíficamente- por la educación de todos los mexicanos. Es un derecho.

14-10-2006

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