Los grupos vulnerables los constituyen quienes por circunstancias de pobreza, origen étnico, estado de salud, edad, género o discapacidad, se encuentran en una situación de mayor indefensión para hacer frente a los problemas comunes. La vulnerabilidad coloca a quien la padece en una situación de desventaja en el ejercicio pleno de sus derechos y libertades.
La vulnerabilidad fracciona y, el conjunto de garantías y libertades fundamentales se ve afectado objetivamente, de tal forma que las personas, pertenecientes a grupos esta situación tienen derechos únicamente a nivel formal, ya que en los hechos no se dan las condiciones necesarias para su ejercicio.
Los factores que influyen en la vulnerabilidad suelen ser diversos, debemos reconocer la marginación, la desigualdad en oportunidades, la incapacidad de acceder a servicios públicos, la insatisfacción de necesidades básicas y las enfermedades
Los miembros de grupos vulnerables frecuentemente son víctimas de atropellos e injusticias, sobre todo porque su propia condición exige mayor atención no sólo de la autoridad, sino también de la sociedad civil y no por compasión, sino por evidente situación humana que impide el equitativo ejercicio de los derechos.
El Estado tiene la responsabilidad de proteger a estas personas, quienes en ocasiones desconocen cuáles son sus derechos, ignoran los medios para hacerlos valer y carecen de los recursos necesarios para acudir ante los sistemas de justicia, pero peor aún es que quien desconozca los derechos de los grupos vulnerables sea el propio Estado, cosa que ocurre también frecuentemente.
Por infortunio, los grupos vulnerables son numerosos, el factor sociológico que es permanentemente cambiante, fomenta el engrosamiento de los grupos vulnerables, todo en función del adecuado o inadecuado respeto que se haga de sus derechos; es decir, cuando los integrantes de los grupos vulnerables reciban la adecuada atención a sus derechos, no sólo del Estado, sino de la sociedad civil también, se integrarán silenciosamente a ella y dejarán de ser vulnerables. Por ejemplo, cuando una mujer infectada de VIH (sida), pueda vivir tranquilamente, en su casa, usar cualquier cubierto para comer sin que algún familiar se preocupen de ello; en el trabajo, sin el estigma social que provoca esa enfermedad sobre todo con los compañeros de trabajo, quienes conociendo su particular situación tienen preocupación de ser infectados; en el hospital, cuando acuda por su medicamento el servidor público que lo entregue no le diga -está agotado y como es muy costoso deberá apartarlo para próxima con 2 meses de anticipación - ¿habrá querido decir con dinero?; lleve a sus hijos o hijas al colegio y asista sin problema a cualquier evento escolar sin temor al rechazo sociocultural.
La gravedad social que representa la existencia de grupos vulnerables radica en la intolerancia que puede generar en quienes no pertenecen a los grupos de las mujeres, los ancianos, los migrantes, los homosexuales, los indígenas, etc. que consideramos vulnerables. Por ello debemos trabajar para extraerlos sociológicamente de esos grupos, e integrarlos adecuadamente al resto de la sociedad, reconociendo el origen de sus diferencias, pero reincorporándole esa objetividad a sus libertades fundamentales.
13-01-2007
sábado, 16 de febrero de 2008
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